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¿Por qué un
jardín acuático? |
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TEXTO Y FOTOS:
Arq. Fernando Tábora Seleccione este link si desea |
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| El agua en la naturaleza cuando no está en sus paroxismos de torbellinos, deslaves, inundaciones y cataratas imponentes, que nos aplastan o nos asombran por su terrible poder destructivo o su belleza intimidante y al contrario se escurre suavemente, permitiendo que se enlace y organice en una multiplicidad de sistemas que consigue capturar en cada uno un quantum de energía por un tiempo impreciso, que permite lo único que importa, la vida. Así es como la vemos desplazarse tal cual los fluidos en nuestro ser biológico, donde el agua es el principal componente y por lo tanto, motivo de culto y adoración, de ingeniosas formas de obtenerla y conservarla, de apropiaciones y conflictos que conducen a la conflagración y la muerte o por el contrario a la sublimación en la cultura y la creación de espacios que permanecen en el tiempo. No asombra que hayan provenido de algunos pueblos que por siglos vivieron en desiertos, donde el agua se concentra en minúsculos oasis, enfrentados a territorios gigantescos de dunas y tormentas de arena, de donde surgieron algunos de los ejemplos más notables del uso del agua por encima de lo utilitario, y como fuente de contemplación y goce estético. El famoso arquitecto paisajista mexicano Luis Barragán, en sus últimos años inmovilizado por una parálisis, pedía ser llevado en su silla de ruedas a los jardines de la Alhambra, para permanecer por horas contemplando la sabiduría de siglos que trasmitían estos espacios. El agua acompañada de rocas, plantas, peces, insectos y pájaros que la rozan en vuelos tangenciales, produciendo círculos concéntricos que se multiplican tal cual el movimiento de los peces y sus destellos iridiscentes, al voltearse inesperadamente en forma unísona, junto a los diferentes sonidos que produce su movimiento, fluyendo, precipitándose y captando la luz, refractando y reflejando, el cielo, las nubes, los árboles, la sombra y el pleno sol que acentúa los colores de las flores de las plantas acuáticas y resalta la transparencia sin limite en el fondo oscuro. La observación de las cualidades de estos ambientes excepcionales, han llevado a la necesidad de recrearlos a través del diseño, proporcionando a los visitantes la oportunidad de acompañar un recorrido lleno de grandes o pequeñas sorpresas, para lo cual tendrán que implementarse artificios, que deberán permanecer totalmente desapercibidos, siendo esto especialmente cierto cuando la ilusión es recrear naturaleza alejada de la geometría, como es el caso que se ilustra en este discurso. Fondos de concreto reforzado, que adaptan su plasticidad para crear receptáculos que recibirán la tierra donde crecerán las plantas acuáticas, otros para ocultar bombas sumergibles o albergar peces cuando por razones de mantenimiento hay que drenar el sistema, o en el caso de grandes lagos artificiales donde se utilizan mantos geotextiles impermeables o la propia arcilla que a pesar de los problemas que surgen para controlar la aparición de la vegetación sigue siendo el material mas próximo a la naturaleza. Los desniveles del terreno darán oportunidad a infinitas soluciones de cascadas y remansos, la utilización de rocas reales o construidas, resolverán la ordenación del espacio y la estructura del conjunto. En el artificio, son fundamentales las plantas acuáticas y subacuáticas que contribuirán a oxigenar el agua, permitiendo la vida de los peces que controlarán las larvas de los mosquitos y el exceso de algas que terminarían por sofocar el sistema. Las ranas que vendrán solas a instalarse y que también contribuirán al control de una proliferación de insectos, junto los pájaros que además de comida encontraran un magniífico lugar para sus baños rituales, en fin, un ecosistema que no debemos olvidar que ha surgido artificialmente, por lo tanto, necesitará de nuestra energía para mantenerlo. Todo lo descrito no puede quedar aislado de su entorno y el diseño tendrá que incluir tanto lo inmediato como el paisaje que lo engloba, estableciendo relaciones volumétricas, escondiendo elementos que puedan impactar negativamente a lo creado, realzando visuales, relacionando formas, texturas, colores, considerando siempre su dinámica vital, expresada en floraciones, fructificaciones, perdida y aparición del follaje, todo indicando la complejidad del sistema y las dificultades que obligan a un monitoreo constante y múltiples adaptaciones en el tiempo, si queremos que subsista lo concretado. Por último deberá ser el observador atento, el que a través de su sensitividad nos diga si ha sido justificado el esfuerzo. |
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